Sinceramente, mejor no sigas. Así tú no pierdes tu tiempo y yo me quedo con mi paciencia, mira que es poca y prefiero guardarla en el velador, junto al cheque en blanco y las llaves de repuesto.
Es que yo no sé si a ti no te enseñaron modales o erís hueon no más.
Y no te roteo, sólo porque eso es de rotos.
Ésta es nuestra casa y tú sólo estás de paso. Pero ya que estás aquí yo te podría contar algo del respeto. Y ellos te podrían enseñar, mejor que yo (mucho que yo!) algo del cariño, de la incondicionalidad y sobre todo de la compañia.
Ellos son mi familia y los amo.
Así que no, lo siento, no voy a encerrar al perro y no, tampoco voy a sacar a la gata del sillón.
Y ya sabes ya, la puerta es ancha y con el botón azul se abre la reja. Y cuida'o al salir, que se puede arrancar el puzco.