Recuerdo mi primera casa en Santiago. Veníamos de la Serena. Veníamos arrancando de la Serena, de hecho. Las razones nunca las supe, en ese momento era tan chica que no me importaba y ahora ha pasado demasiado tiempo para preguntar cosas incomodas sólo por curiosidad. Era un pasaje cerrado y yo tenía pena.
Y mi mamá nunca ha sido de las que consuelan. Es de las que te dan una palmadita y te dejan hacer lo que quieras. Como meterme a la cocina y comerte los jugos zuco. Sí, comerlos. Un jugo en polvo, en la palma. Ácido primero. Después dulce y luego raspaba. El sabor quedaba entre los dientes y la boca pintada, igual que la mano.
Recuerdo que la boca me quedaba pintada todo el día.
Desde ahí que me gusta el frío en la cara.
Desde ahí uso rouge.
Desde ahí que como sólo cosas rojas cuando tengo pena.
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